1.001 formas de vender un yogur

De la misma manera que un aficionado al fútbol está atento al resultado y comprueba la quiniela después de cada partido.

Del mismo modo que el estudiante espera nervioso la nota del examen definitivo de su carrera.

Igual que un apasionado de las series cuenta las horas para el esperado capítulo final o el tecnólogo espera la salida del último gadget, las sensaciones que experimentan son extrañas y a menudo incomprendidas pero con un nexo común, la duda.

Cuando a un creativo le llega un briefing duda. Intenta pensar el camino correcto y la idea adecuada. No sabe si dejarse llevar por su instinto y presentar al cliente algo fuera de lo común o seguir la línea de los trabajos anteriores.

Con la primera opción titubea porque en su fuero interno sabe que si sigue adelante lo más probable es que no sirva y tenga que volver a empezar.
Con la segunda sabe que va sobre seguro pero siente que está traicionándose a sí mismo.
De las 1.000 formas que hay para vender un yogur, todas ellas creativas y originales, surge una más, la que quiere el cliente. La idea número 1.001.

El trabajo es el trabajo, piensa. ¿Pero porque no hacer algo interesante para las dos partes? El objetivo de la marca es vender y la misión del creativo es llevarlo a cabo, pero nadie dice que no puedas hacerlo como tú quieras.

La sensación de duda cambia de una manera tan sutil que no nos damos cuenta.
El aficionado al fútbol la transforma en nerviosismo, el temor se apodera del estudiante, la decepción acecha al tecnólogo y el seguidor recela del final de la serie.
Lo que antes era duda para el creativo ahora se convierte en ilusión.

Por muy extraño que parezca y sin que los planetas se alineen y las dos partes estén de acuerdo, la opción número 1.001 de vender un yogur se transforma en un proyecto conjunto donde todos se apoyan y no existen obstáculos para llegar hasta el final.

Las piezas encajan y durante unos instantes recuerdas a aquel chavalito que salió de la universidad dispuesto a comerse el mundo y recuperas la sonrisa pensando cuantas personas disfrutarán comiéndose un yogur gracias a la idea número 1.001.

La velocidad del mañana (si quieren). 4G LTE de Vodafone

Todavía recuerdo con cariño aquellos días que estabas conectado en tu casa, tu madre descolgaba el teléfono y la conexión se caía. En los momentos siguientes se sucedían una serie de gritos y conversaciones para ver lo que había pasado.

-          Mamaaaa!! ¿Has descolgado el teléfono?

-          Si hijo, ¿por qué?

-          Joeee otra vez! Mira que te he dicho que no lo hagas sin avisar!

-          Es que tenía que llamar a tu abuela.

-          Para la próxima avisa, que si no se cuelga Internet. Y si llama alguien no lo cojáis!

Daba igual, una hora después volvía a pasar y así día tras día.
Por suerte para nosotros la situación ha progresado notablemente desde entonces. La tecnología ha evolucionado y los medios han mejorado pero no hace falta mirar tan atrás para saber que en España estamos ante un atraso notable.

En otros países de Europa como Francia, Suecia o Finlandia la velocidad de internet triplica a la nuestra. Ni que decir tiene que Alemania, Austria, Polonia, Bélgica,.. etc nos superan. Y mucho menos la relación calidad-precio porque entraríamos en depresión.
En fin, tardaríamos menos si decimos que en España internet deja mucho que desear.

Mientras algunos políticos y compañías discuten y deciden que hacer con el futuro de la red de comunicación española, en Seven (Adysagroup) estamos de “enhorabuena”.

Gracias a nuestros amigos de Vodafone podemos disfrutar del programa piloto que ha puesto en marcha para su red LTE 4G en España. Las primeras impresiones han sido buenísimas. La media del ancho de banda es de unos 27mb de bajada y 13mb de subida y ha llegado a nuestros oídos velocidades de 80mb en otros puntos de Madrid.

Desde nuestra oficina en pleno centro de Madrid (calle Orense 25) hablamos de velocidades imposibles de conseguir ya que no tenemos acceso a proveedores de fibra óptica y los adsl del mercado no superan los 3mb de bajada.

Ni que decir tiene que esta tecnología plantea un antes y un después en las comunicaciones en nuestro país, desarrollo de aplicaciones “cloud”, acceso a servicios de streaming de video en nuestros hogares e internet y por supuesto en el desarrollo de aplicaciones móviles.

No se si esto os producirá la misma sensación que a mi, pero si el método de comercialización es bueno creo que esta tecnología puede desbancar a las actuales conexiones adsl sin hablar de las posibilidades a nivel de app móviles que posibilita. Me vienen a la mente estos dos factores pero seguro que a vosotros se os ocurren muchos más, ¡espero vuestros comentarios!

Solo desear a Vodafone que siga en esta linea, que sigan apostando por revolucionar el mercado y permitir el desarrollo tecnológico que necesitamos.

Os adjuntamos algunas capturas para daros un poco de envidia.


 

La cultura y el conocimiento del futuro

A lo largo de la historia han sido muchos los atentados contra la cultura.

Desde Alejandría al fanatismo de Hitler y pasando por los mayas, el ser humano ha reincidido en acciones que a día de hoy nos parecerían impensables.

Sucesos como la quema de libros y destrucción de bibliotecas son una lacra para las personas que buscan el conocimiento en cualquier parte del mundo.

Si nada de eso hubiera pasado, hoy podríamos disponer de datos increíblemente valiosos sobre civilizaciones antiguas e hipotéticos manuscritos sobre el fin del mundo.

El futuro de aquellos días es hoy. La incertidumbre de no saber que pasará mañana solo es superada por la indignación de acontecimientos presentes.

Medidas como la Ley Sinde o SOPA coartan al individuo a la libre transferencia de datos. Nadie debería  prohibir que los ciudadanos compartan su sabiduría a través de la red.
La revolución de los Social Media hace posible que se conozcan las opiniones, a favor y en contra, de éstos hechos. Pero de poco sirve una movilización así si los que tienen la batuta miran por sus propios intereses más que por el bien común global.

Con el cierre de Megavideo se abrirá una ventana nueva de posibilidades para compartir archivos a nivel mundial, y los gobiernos lo tendrán un poco más difícil para impedirlo.
Pero el primer paso para el control de la información ya lo han tomado. Aprobar una ley que permita cerrar páginas webs con un solo click atenta contra todos los que sienten curiosidad por el saber personal y universal.

Estudiamos historia porque nos sirve para aprender.
No permitamos que los hechos de hoy perjudiquen nuestro mañana.